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La maternidad y la paternidad traen consigo innumerables momentos de alegría y, a veces, desafíos que requieren soluciones rápidas. Cuando un bebé llora, es normal que los padres y madres quieran consolar a su bebé. Es en este contexto que el chupete se utiliza como un recurso reconfortante que tranquiliza al más pequeño de la casa.

Sin embargo, un mal uso o uso excesivo del chupete puede tener efectos negativos en la salud oral de los bebés. ¿Cómo se debe usar el chupete? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? Te contamos todo lo que necesitas saber para garantizar la salud oral de los más pequeños en este artículo. ¡Sigue leyendo! 

¿Qué efectos puede tener el chupete en la salud oral de los niños?

A pesar de la dulzura que aporta el consuelo inmediato a los más pequeños, el chupete no está exento de consecuencias en la salud oral de los niños. Si bien a veces se exagera el tema, es esencial reconocer que su uso inadecuado o prolongado puede afectar negativamente el desarrollo bucodental de los pequeños. ¿Cuáles son las posibles consecuencias de un mal uso del chupete?

Desplazamiento dental 

El uso prolongado del chupete puede tener consecuencias en la alineación dental de los niños. La succión constante ejerce presión sobre los dientes centrales inferiores, desplazándolos gradualmente hacia adentro. Simultáneamente, los dientes superiores tienden a separarse y moverse hacia afuera. Este desplazamiento puede resultar en una malformación de la alineación dental, afectando la estética y la funcionalidad de la boca.

Maloclusión y mordida abierta 

La maloclusión, o la falta de alineación adecuada de los dientes, es una consecuencia común del uso prolongado del chupete. La succión constante puede provocar que los dientes no cierren correctamente, generando una mordida abierta. Esta condición no solo afecta la apariencia estética de la sonrisa, sino que también puede tener implicaciones en la capacidad para morder y masticar de manera eficiente.

Deformación del paladar y mandíbula 

El chupete puede contribuir a deformidades en el paladar y la mandíbula de los niños. La constante succión puede alterar el desarrollo normal de estas estructuras, resultando en una configuración inadecuada de la boca. Esta deformación puede afectar la función oral y, en algunos casos, requerir intervenciones correctivas.

Mordida cruzada

La succión prolongada del chupete puede influir en los movimientos musculares de la cara. Cuando esta acción se prolonga, puede dar lugar a una mordida cruzada, donde la alineación de la mandíbula pierde su paralelismo natural. La mordida cruzada puede afectar la forma en que los dientes superiores e inferiores se encuentran, generando problemas en la masticación y la oclusión dental.

Es importante tener en cuenta cómo y cuánto se utiliza el chupete, así como buscar orientación odontopediátrica para garantizar un correcto desarrollo bucodental de los niños. 

¿Cómo se debe usar el chupete para evitar efectos en la salud oral?

Es importante entender que el uso del chupete, aunque esté muy extendido y parezca inofensivo, debe llevarse a cabo de manera responsable para preservar la salud bucodental de los más pequeños. Os dejamos algunos consejos a tener en cuenta a la hora de usar el chupete:

Duración adecuada 

Es fundamental comprender que el chupete no debe utilizarse de manera prolongada más allá de los 24 meses. A esta edad, aún no se han producido malformaciones mandibulares óseas que afecten la estructura dental definitiva del niño. Limitar el uso del chupete en esta etapa evita posibles complicaciones en el desarrollo bucodental.

Limpieza rigurosa 

Mantener una higiene adecuada es esencial. Los chupetes deben limpiarse regularmente con agua hirviendo y jabón. Este proceso asegura la eliminación de gérmenes y bacterias, contribuyendo a la salud oral general del bebé. Además, es aconsejable evitar técnicas como «chupar» el chupete para limpiarlo, ya que esto puede transferir bacterias de la boca del adulto al chupete.

Situación oportuna 

Los padres deben estar atentos al estado del chupete. Si la goma o el material del chupete muestran signos de deterioro, es imperativo reemplazarlo de inmediato. Un chupete desgastado puede representar riesgos para la salud bucodental y, en algunos casos, convertirse en un peligro de asfixia para el bebé.

Supervisión odontológica 

Realizar un seguimiento regular del desarrollo bucodental del bebé con un odontólogo es una medida preventiva crucial. Un profesional de la salud dental puede evaluar si el uso del chupete está afectando prematuramente la formación de la mandíbula o la alineación de los dientes. La intervención temprana puede corregir posibles problemas y garantizar un desarrollo bucal saludable.

Al seguir estas pautas, los padres pueden ofrecer el chupete como una herramienta de consuelo sin comprometer la salud oral a largo plazo de sus hijos. La clave radica en un uso consciente y responsable del chupete, respaldado por la orientación de profesionales de la salud dental.

¿Cómo se tratan las patologías provocadas por un mal uso del chupete?

El tratamiento de las patologías derivadas de un mal uso del chupete se centra en corregir las maloclusiones, así como en abordar cualquier deformidad en el desarrollo bucodental del niño. 

Ortodoncia 

La ortodoncia puede ser necesaria para corregir maloclusiones, desplazamientos dentales y problemas de alineación causados por el uso prolongado del chupete. Los tratamientos ortodónticos, como los brackets o alineadores transparentes, ayudan a reposicionar los dientes y a alinear adecuadamente la mandíbula.

Aparatos correctivos 

En casos más graves, pueden ser necesarios aparatos correctivos para abordar malformaciones maxilares o mandibulares. Estos dispositivos pueden incluir expansores palatinos para corregir estrecheces en el paladar o aparatos funcionales que influyen en el desarrollo de la mandíbula.

Extracciones dentales 

En situaciones donde la maloclusión es significativa, la extracción de dientes temporales puede ser una medida necesaria para permitir el crecimiento adecuado de los dientes permanentes y corregir la alineación dental.

Seguimiento profesional continuo 

La clave para un tratamiento exitoso es el seguimiento continuo con un odontólogo especializado en odontopediatría u ortodoncia. Los profesionales evaluarán la evolución del desarrollo bucodental del niño y ajustarán el plan de tratamiento según sea necesario.

Terapia de logopedia 

En casos en los que el uso del chupete ha afectado negativamente la función del habla, la terapia de logopedia puede ser beneficiosa. Los logopedas trabajan en conjunto con otros profesionales de la salud para abordar cualquier dificultad en la articulación del habla.

Educación y cambio de hábitos 

Es esencial educar a los padres sobre prácticas saludables para prevenir y abordar problemas derivados del uso del chupete. Esto puede incluir estrategias para limitar el tiempo de succión, fomentar el abandono del chupete a una edad apropiada y promover hábitos orales saludables.

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